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Manzanillo

La costa pacífica de México siempre ha sido celebrada por su rica, mística historia, y cuentos románticos de piratas, tesoro y la busca de oro. Hace siglos en ésta misma costa, llegó Español Hernán Cortés con sus sueños de grandeza y sus planes para el reino que algún día sería Mexico.

La zona que hoy en día se conoce como Manzanillo
existió durante siglos como sede de un reino prehispánico, mucho antes de que Cortés y su flota llegara a navegar sobre las aguas de la Bahía de Buena Esperanza en el año 1522. En la bahía adjunta, La Audiencia, sede hoy en día del Hotel Sierra, el capitán Gonzalo de Sandoval, confiado de Cortés, realizó su junta histórica con los jefes de los indios locales.

quienes conocían a esta región por su nombre Nahuatl, Cozcatlan “Tierra de Perlas”. Otra tribu indígena la conoció como Tlacotla, pero después de los años 1500 se conocía como Caxitlan.

En el 1527 Manzanillo fue nombrado el Puerto de Santiago de la Buena Esperanza por el navegador Álvaro de Saavedra. La bahía resulto un puerto seguro y el sitio ideal para la construcción de la flota de Cortés, que eventualmente embarcó desde Manzanillo rumbo a su conquista de las Filipinas.

En esa época abundaban arboledas de manzanillos, árboles que producen la rojiza-amarrilla e incomible fruta de manzanilla. La madera de este árbol era resistente al agua, flexible y fuerte. Ésta madera fue la principal material en la construcción de los barcos durante siglos. El nombre de “el Puerto da las Manzanillas” se escuchó por primera vez en 1752 – por la fruta venenosa del árbol – pero se cambió al Puerto de Manzanillo en 1821, cuando quedaba un solo árbol.

El último Manzanillo se quedó en la boca del puerto durante muchos años. El folclor local nos cuenta de gente que, descansando en la sombra del árbol, fue seducida por las bellas “manzanas” y probándolas, cayendo enfermos o muertos por la venenosa fruta.

Finalmente en 1825, el gobernador del Estado de Colima ordenó que se quitará el árbol para proteger a sus sujetos. Hasta el presente se encuentran tablas y otros restos de los astilleros en las aguas a solo metros de las playas a lado del hotel Karmina Palace sobre la Bahía de Esperanza, formando un arrecife natural para la vida marina local.

Durante los siguientes trescientos años, Manzanillo fue acosado por piratas portugueses, de quienes se refugió el galeón de Cortés dos veces en la Bahía de Buena Esperanza. Los ingleses, franceses y renegados españoles también tuvieron batallas asombrosas en esta zona, saqueando y quemando barcos que pasaban por la costa. Algunas de estas batallas ocurrieron en el lugar donde hoy en día se encuentra el Hotel Karmina Palace.

Manzanillo se volvió ciudad en 1873, y durante las siguientes décadas, creció con el éxito del ferrocarril de Colima que introdujo agua potable y electricidad. Finalmente en 1908, el Presidente Porfirio Díaz lo declaró un puerto oficial e inauguró el servicio de ferrocarril desde Guadalajara.

Hoy en día Manzanillo sigue siendo el Puerto más grande del pacífico mexicano, y ha sido reconstruido en varias ocasiones para dar más profundidad y capacidad al puerto así como modernizar sus facilidades para dar acceso a los barcos internacionales. Una planta termoeléctrica construida por el gobierno mexicano en el borde del puerto provee electricidad a 5 estados mexicanos. La popularización de la zona continúa gracias a su belleza natural, clima cálido, amigable gente y el magnífico pez vela y marlin que abundan en sus aguas y que son atrapados por profesionales y turista cada año.